Colisión de egos

El ego, es quizá el aspecto mas complicado del diseño, y no me refiero solamente al ego del diseñador, también es un problema manejar el ego de un cliente. La administración del ego propio y del de los demás, puede que sea la tarea mas compleja a la que un diseñador pueda enfrentarse.

El ego del diseñador

Tantos años de estudio, tutoriales, experiencia y problemas, hacen que para un diseñador, su oficio sea algo sagrado y hay que admitirlo, somos poco tolerantes a la crítica. Esto se debe a que invertimos mucho en desarrollar un estilo propio, valores, ética y otros aspectos que elevan nuestro ego.

No podemos permitirnos el lujo de que nuestro ego, el cual tardamos tanto en elevar, sea destruido por una persona que no tiene la preparación ni la experiencia necesaria para criticarnos… Ups, que lástima pero tenemos que.

El ego del cliente

Los clientes son seres humanos (eso creo) y como tales también tienen ego y lo defienden a capa y espada. La diferencia de un cliente a las demás personas es que el cliente nos esta pagando y eso le da el derecho de criticar nuestro trabajo.

El cliente no es experto en diseño pero sabe mucho sobre su negocio, esto hace que quiera controlar todos los aspectos del trabajo del diseñador y jamás aceptará que un proveedor le diga que es mejor para su empresa, o a menos que no lo justifique.

Los clientes también tienen sus principios y valores, además saben más sobre el negocio que nosotros. Una vez me dijo el dueño de una empresa en que trabajé –Aquí no vendemos diseño, vendemos *****-.

Como diseñadores es nuestro trabajo considerar el ego del cliente, incluso de elevarlo, pues al fin y al cabo, tenemos que hacer que su proyecto se vea bien, mejor que el de su competencia.

Colisión de egos

Todos tenemos nuestras vacas sagradas y dogmas, y cuando chocan se produce lo que me gusta llamar colisión de egos.

La colisión de egos produce terribles efectos, entre los que se encuentran:

  • Desconfianza general
    El cliente desconfía de las habilidades del diseñador, no lo cree capaz de realizar con éxito el proyecto. El diseñador por su parte tampoco confía en el cliente, lo vé como un enemigo para su negocio.
  • Discusiones absurdas
    Las discusiones dejan de tener sentido, ya no es importante tomar decisiones, ahora solo hay que imponerse.
  • Retrasos injustificados
    El cliente cuestiona todo el trabajo del diseñador y este se retrasa, los cambios absurdos hacen que el diseñador pierda el interés y procrastine el trabajo.
  • Problemas de dinero
    El cliente no se siente satisfecho nunca y probablemente no quiera pagar, el diseñador por su parte pierde interés en el proyecto y quiere su dinero.

Como detener una colisión de egos

Con humildad, pues en cualquier conflicto de intereses alguien debe mantener la cordura, tratar de explicar al cliente que tratamos de ayudarlo y que necesitamos de su ayuda… También hay que ceder un poco, como muestra de buena fe.

No digo que nos traguemos nuestro ego y prostituyamos nuestro trabajo, simplemente que lo controlemos y consideremos la opinión del cliente, quien sabe, tal vez podamos aprender algo.

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